Locuras, ¿por qué estarán tan mal vistas? Cuando somos pequeños las tenemos todas, y todas a la vez, y bendita locura la nuestra. Es como si estuviera justificado ser salvaje e irracional. Y yo hoy digo, ¿por qué no? ¿Hemos perdido el derecho? No me justifiques hoy, enciérrame si quieres cuando se me vaya la fiera que últimamente se pasea a sus anchas dentro de mí. Hoy quiero ser descabellada, y pedir, pedir por esta boca.
Quiero que te vayas. Quiero que me odies y que llores mares enteros. Quiero que sufras, pero que seas feliz. Quiero que rehagas tu vida pero que nunca me olvides. Quiero que mis fotos sigan para siempre orando en tu pared pero que pongas otras nuevas. Quiero que ames, y que no lo hagas. Quiero que me llames, pero no quiero escucharte. Quiero que pruebes mil bocas pero que mi sabor sea el único que anheles. Quiero que me borres de tu vida, pero ser la más importante. Quiero que me DEJEN ser estúpida y llorica porque me has herido. Quiero que no te acerques a mi gente pero que no los pierdas. No quiero escuchar nada de ti, y a la vez quiero saberlo todo. Quiero que no me duelan tus mentiras, quiero creérmelas todas una a una. Quiero escupirte en la cara por traidor, por Judas, pero quiero comerte los labios después. Quiero no echarte de menos cuando no estás, y a la vez no tener que hacerlo. Y quiero no seguir esta mentira pero estar contigo para siempre.
Locura, bendita locura.