lunes, 29 de noviembre de 2010

...porque no me tiembla el pulso si te veo

Me gustó ser parte de tu vida, me gustó ser dueña de tus noches, compartir contigo tus manías...me gustó que me besaras en el... me gustaron todos tus detalles y esa forma tonta en que decías que como tú no iba a quererme nadie, que como yo nadie te entendería... Pero no me tiembla el pulso si te veo, y me imagino ya durmiendo sola. Porque no me duele este vacío que dejas en un amanecer de largas horas. Del amante, amor, al amigo, amor... se nos fue el amor, se nos consumió. Y yo, que declaré la guerra a quien nos separaba....

sábado, 27 de noviembre de 2010

Algo que encontré o robé

El actor se mira a los ojos. A sus ojos, en el espejo del camerino, por donde habían pasado miles de personas hechas una. Pero esta vez era distinto, esta vez el maquillaje se había cuarteado y el espejo no reflejaba NADA. Ni al personaje, ni a él mismo.

Alfredo P.R.

jueves, 25 de noviembre de 2010

El último beso

- ...lo único en lo que pensaba era que iba a morir y no podía recordar la ultima vez que te besé. Es patético, pero quiero recordar la última vez que fuimos felices. No paro de intentar recordarlo y no puedo, no soy capaz.

- Me alegro de que estés viva. Fue un jueves por la mañana. Llevabas esa camiseta de Darthmouth que te sienta tan bien, la que tiene un agujero... te habías lavado el pelo y olía como a flores. Yo llegaba tarde a operar, dijiste que nos veríamos luego, te acercaste a mi, te apoyaste en mi pecho y... me besaste. Un beso rápido, de los normales, como si fuéramos a hacerlo a diario el resto de nuestra vida. Seguiste leyendo el periódico y yo me marché. Ese fue el último beso.

Anatomía de Grey

sábado, 20 de noviembre de 2010

Aquellas pequeñas cosas

Uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia… pero su tren vendió boleto de ida y vuelta. Son aquellas pequeñas cosas, que nos dejó un tiempo de rosas…en un rincón, en un papel, o en un cajón…

Ella vino con una montaña de ropa en una mano, y en la otra esa tristeza que desde hacía meses le acompañaba como una sombra. “Escoge una” me dijo. Escoger… apenas dirigir la mirada hacia aquel montón era como tener un terremoto que empezaba en las tripas y terminaba en los ojos. Mirarlas y saber que nunca más vería  esas camisas en tu torso. “¿Qué escoja?”… Sería imposible acertar si tengo que elegir entre la camisa de rayas con la que tan moderno te creías, y la camiseta morada  con la que me quitaste los ruedines de la bici. ¿Qué recuerdo me gusta más, con cuál me quedo? Dentro de unos años mi mente (qué cosas, eh?) habría envuelto el resto de ellos para que no dolieran, aunque eso también me arrebatara poder sentir que estuviste 14 años en mi vida. Pero en aquel entonces la decisión se reducía a un puñado de ropa sobre la cama, y la vida no era ni la mitad de complicada. La misma cama en la que me despertabas a cosquillas. La misma vida en la que ya no estabas. El universo reducido a ese pequeño espacio donde las pequeñas cosas que dejaste aquí –tu alegría, tus ganas, tu maldita tecnología punta- eran sólo para mí, donde era la protagonista del drama y donde podía permitirme el lujo de derramar alguna lágrima sin herir a nadie más. Que ya bastante triste se había quedado el mundo desde que hiciste las maletas.

…son aquellas pequeñas cosas que el tiempo arrastra, allá o aquí, que te sonríen, tristes, y nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve.

martes, 16 de noviembre de 2010

A veces...

A veces, cuando estoy triste, me meto en tu jersey, y en la terraza pongo el mundo del revés sacando tu ausencia a relucir. Y mientras el frío va calando en mi nariz, me gusta fumar pensando en ti, y en tu silueta dando vueltas en mi colchón...y es que a veces, cuando tus manos se aferraban a mi espalda y despacito susurrabas que me amabas, dueña del mundo me sentía yo...y es que a veces, cuando en mi pecho encontrabas los latidos, eras capaz de predecir cada suspiro. Me empeño en recordar lo que pasó...amantes sin futuro ni estación, almas gemelas con distinto corazón. Y acepto que yo salí peor parada, pero por nada habría cambiado que mi tiempo se parara en tu reloj...

viernes, 12 de noviembre de 2010

Clic

Fue un bum, un chas. Era de noche, creo recordar era de noche. O quizás era de día y el sol estaba cabreado. Un apagón, un cortocircuito, clic. Todo mi mundo se había desvanecido en un instante, aunque seguramente llevaba haciéndolo una eternidad. Clic. 21 días más tarde, habrías cambiado el curso de mi vida para siempre.

Leal, como ninguno. Amigo, amante, el amor de mi vida. Desapareciste de la faz de la tierra para curarte, para curarme a mí. 21 días. Ese es el tiempo que se tarda en resucitar. En aprender a luchar, en quitar las telarañas, crecer,  sanar. Como un castillo de arena derrotado por la tempestad…dejaste allí los cimientos, el tiempo hizo el resto; o quizás cada uno puso su granito. Un alcázar levantado sólo para ti, para cuando decidieras regresar y estar preparado para zambullirte en él.

Fue un bum, un chas, un clic. Fue saber, tener la certeza, de que éramos infinitos. Fue verte volver sin rasguños, aunque con muchas cicatrices, y saber que no me despachabas amor eterno manoseado. Fue mirarte como nunca antes lo había hecho, besarte como siempre imaginé. Fue fantasear con el después, fue que llenaras cada día de luz. Fue, es, tu hombro ante cualquier adversidad. Es no saber dónde acabas y dónde empiezo yo. Es toda la vida que tenemos por delante.

Incondicional, adictivo. Mi amante, el amor de mi vida. Mi mejor amigo

martes, 2 de noviembre de 2010

Intimidades


Debe ser por la manera en que te ríes,o cómo te anudas la bufanda antes de irte. Debe ser por tu estrabismo, aunque yo te llame bizco...debe ser que estás dentro de mi. O debe ser porque hemos ido hasta Florencia, o porque hemos paseado por Venecia. O porque juntos, hasta los Picos de Europa, o porque has sido el primero en dejarme sin la ropa. O por ir juntos siempre al cine, por no querer que la película termine, o porque a oscuras, yo me achucho a tí, y tu me descubres mirando de reojo tu nariz.

Por meterte conmigo a cada instante, por no  ponerte ese par de feos guantes. Y aunque intento no quererte demasiado, sé que un poco me has dejado calentito el corazón.

Aunque no entiendo nada, NADA de la vida, no me arrepiento en nada, en NADA de la mía...

Y aunque intento no quererte demasiado, sé que un poco me has dejado calentito el corazón.
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