Las cosas que me dices cuando callas. Los pájaros que anidan en tus manos. El hueco de tu cuerpo entre las sábanas, el tiempo que pasamos insultándonos.
El miedo a la vejez y a los almanaques. Los taxis que corrían despavoridos. La dignidad perdida en cualquier parte. El violinista loco, los abrigos.
El espacio que ocupas en mi alma. La locura acechando agazapada. La batalla diaria entre dos cuerpos. El llanto en las esquinas del olvido, las cenizas que quedan, los despojos.
El hijo que jamás hemos tenido, el tiempo del dolor, los agujeros. El pasado ladrando como un perro, el exilio, la dicha, los retratos.
La lluvia, el desamparo, los discursos. Los papeles que nunca nos unieron. La redención que buscas entre mis muslos. Tu nombre en la cubierta del cuaderno.
Tu modo de abrigarme el corazón. Mi barca a la deriva, mi canción. El bramido del viento entre los árboles. El tiránico imperio del absurdo, los oscuros desvanes del deseo.El padre que murió cuando era niña. El beso que se pudre en nuestros labios. El naufragio de tantas certidumbres, el derrumbe de dioses y mitos. La oscuridad en torno como un túnel, la cama navegando en el vacío.
El sexo rescatándonos del débil, el grito que oradó la madrugada. El amor como un rito en torno al juego. El insomnio, la ausencia, las colillas.
Las heridas que ya ni dios nos quita, la mierda que arrastramos sin remedio. Todo lo que nos dieron y quitaron, los años transcurridos tan deprisa.
El pan que compartimos, las caricias. El peso que llevamos en las manos.
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